El punto de partida está, como el inconsciente, expuesto, afuera.
Los órganos que contactan la casa con el exterior se encuentran bloqueados, el único vínculo que se tiene con el afuera es una puerta “falsa”. De ahí que esta casa parezca dormida y que la puerta “falsa” constituya la entrada para los remanentes de la realidad que siempre se filtran en el sueño (a través, principalmente, del oído) o, que no es lo mismo, que represente el “acceso” para los restos diurnos[1].La referencia a los sueños, en general al inconsciente, cobra sentido cuando descubrimos un contenido manifiesto (“escalera”, “sofá”) y otro más bien latente (el texto proyectado en la entrada). El primero escueto, breve, económico, contrasta con la extensión y la “riqueza” de los pensamientos oníricos, tal como afirma Freud en La interpretación de los sueños.
Si permanecemos en el interior de la casa (dentro de la cabeza de quien sueña) además del rasgo escueto del contenido manifiesto, se pueden observar otros dos mecanismos (ya no solo características, pues ahora se le otorga un carácter dinámico) no menos importantes en el fenómeno del sueño: la condensación y el desplazamiento[2].La condensación es aquello que le otorga al sueño un carácter lagunoso, incompleto, es lo que despoja a la casa de sus sillones, de sus mesas, dificultando el recuerdo “fiel” del sueño a través de la omisión (por eso quizás cuando algunos salieron de la muestra se quedaron “con nada” como cuando uno recién se levanta y no se acuerda qué soñó).
Por su parte, el desplazamiento le transfiere al sueño su descentramiento (“el sueño está diversamente centrado”). Al sueño no llega lo que es “importante” de los pensamientos oníricos, sino lo que está contenido en ellos de manera múltiple (quizás en Lacan esto sería el significante). Como parte de este proceso, los significantes se han despojado de sus referentes y así la refrigeradora, la tele, la silla descansan en la puerta, en el exterior y el significante da pie a la libre asociación (a otros significantes?).
La palanca del water es el camino que une al sueño con el exterior, recordándole al sujeto que sueña que tiene ganas de mear y recordándole también que está soñando.
En este punto, la muestra parecería una metáfora del inconsciente que tiene al sueño como su representante. Sin embargo, habría que decir, que, en rigor, “nunca se está seguro de haber interpretado un sueño exhaustivamente”.


Quizás, a diferencia del sonador, el sujeto despierto, lucido, que entra a un espacio intervenido por las expresiones oníricas de otros sujetos se siente invadido por un sensación bizarra, confrontado con pensamiento que no puede formular, con contenidos que no puede nombrar. Se encuentra, en el escenario del sueno del otro. El artista disfruta de impactar, quitarle la sensación de realidad a la experiencia de su interlocutor, o mas bien hacerle reconocer que esa realidad no existe, que la Realidad es justamente aquella que no puede ser nombrada? Aquello que no puede ser simbolizado?
ResponderEliminarSegún Freud el contenido manifiesto del sueno, solo adquiere sentido luego de la elaboración secundaria, se vuelve narrativa… y solo puede ser interpretado luego de que el sonador haya realizado asociaciones a los contenidos manifiestos en sueno. En esta propuesta, el interlocutor del artista encuentra el sueno en un estado previo a la elaboración secundaria y sin ninguna asociación, se encuentra desarmado en su deseo de darle forma, interpretar al artista, el espectador rebota siempre en el intento de darle un sentido a la propuesta, porque esta no lo tiene para el, solo para el artista (por lo menos desde Freud).
Hola,
ResponderEliminarEn la propuesta el contenido manifiesto cobraría significado a partir del texto que se encuentra proyectado en el exterior de la casa (en la boca?), como se observa en la tercera imagen, que sería, como tu mismo dices, algo así como las asociaciones a dicho contenido (o quizás la elaboración secundaria). De ahí que el interlocutor (el analista?) tenga los elementos para darle forma y, a su vez, resignificar los contenidos.