Cuando todo oscureció
Los marranos atravesaron la cuenca
Y llegaron a mí
Uno pisó mi pie desnudo
Y dijo:
“¡cómo te quiero!
Te he estado buscando
Tu ingle me seduce a chorros
Me he comido ya toda clase de animales
Que habitan infestos sobre cauces podridos
Pero nada tan apetitoso como tu ingle
Tienes que decirme lo mismo ahora
Es necesario que lo hagas”
La noche escamoteó el alba
Y los marranos fueron devorados
Por un ejército de hormigas blancas
Yo no dije lo mismo entonces
Solo troce la ingle marrana
Y la unte sobre mi pecho
Luego hable por ella hasta el cansancio
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada