Cuando le entra a uno la pena al cuerpo el organismo como que se resiente con la física y empieza con caérsele a uno el pelo y la disminución del peso se vuelve crítica como si se estuviera al interior de una dieta de nutricionista o en la fase terminal de una enfermedad muy seria en la que queda uno como el tubo de la pasta de dientes al que se le hubiera quitado todo el contenido y termina todo arrugadito o lo que es lo mismo uno envejece porque la pena es como un gusano que se come todos los órganos internos y nos lleva constantemente al wáter para que botemos como agua toda nuestra juventud y la condición moral y ya ni siquiera se aspira al bien supremo sino que uno empieza a desear la muerte y no quiere sino ponerse un calibre treintiocho a la altura de los sesos y bam! o mejor al interior de la boca porque uno ya no se quiere y mejor si el disparo es más certero y arruino más mi cuerpo que ya para nada me sirve con ese gusano adentro pero en el fondo esa no es sino purita hipocresía porque si en verdad renegara de mi cuerpo me lanzaría de un edificio y ahí sí que quedaría con todas las tripas para fuera y por fin ese gusano quedaría a la vista para que cualquiera se encargue de él porque se llevó mi pelo y mi grasa y todos mis sueños de equilibrista sobre la ingrata línea quebrada de felicidad como decía el fueradeserie que fue don César que lamentablemente ya está muerto y no dejó manuales para hablar como él lo decía sino que todos balbuceamos y somos burros y cada vez que queremos hablar nos sale un sonido como el de una i junto a una o y quiero referirme a mis grandes proezas pero el que tengo enfrente solo escucha io io io y se muere de la risa y esa es precisamente nuestra cultura y de esos vicios esta lleno el prójimo que cuando no está con la pena adentro se infla como un globo y cree que puede tocar el cielo y sus zapatos son mucho mas grandes que la tierra y va contento y es gordo y el pelo le crece hasta en las orejas.
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