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viernes, 17 de diciembre de 2010
Sin título
abren caños hacen torres de ladrillos abren caños en su torre de argamasa
pero eso no se llama casa eso no es todavía una casa
Ayer vi una cascada de palabras impactaban contra el polvo el polvo no se mojaba
la cascada se mezclaba con el polvo las palabras no se secaban
nadie conoce el barro de las palabras
yo conozco a la palabra polvo y conozco a la palabra agua pero no conozco aún ese barro atroz
Las llantas ruedan en tropel detrás del gris de la niebla
las viviendas allí vive la gente que escucha la niebla escucha las llantas extinguirse en vapor de miel y jebe
horizonte de jebe detrás del gris de la niebla
horizonte de ladrillos esto no es todavía una casa
ayer vi una cascada de palabras alumbradas por el sol ardiente
a lo lejos el murmullo de las llantas rodando huyendo directo hacia lo ardiente
pero esto no se llama casa esto no es todavía una casa
nadie conoce el ardor de las palabras
yo conozco a la palabra calma y conozco a la palabra urgente pero no conozco aún ese ardor atroz
Alicates cuelgan de las nubes rozan el ladrillo de la niebla
la gente vive en viviendas de cascadas de palabras
las viviendas allí vive la gente de polvo y agua abren sus caños se lavan la cara con palabras se cuelgan la cara al sol ardiente las palabras no se secaban
se cuelgan la cara en alicates que cuelgan de las nubes que rozan el ladrillo de la niebla
¡Allí vuelven las llantas envueltas en miel argamaza y jebe!
traspasan perforan la niebla aniquilan horizontes de ladrillos penetran vapor de miel y jebe están aquí
se descuelgan alicates de las nubes caen ahora florecen de la tierra están aquí
la cascada de palabras se mezclaba con el polvo las palabras no se secaban
nadie conoce el barro de las palabras nadie conoce ese ardor atroz
pero esto no se llama casa pero esto quizá sea para mí una casa
domingo, 12 de diciembre de 2010
Sin título
sábado, 11 de diciembre de 2010
Los gallinazos se han posado sobre las chimeneas de las fábricas
Los gallinazos se han posado sobre las chimeneas de las fábricas. Atente, la tónica del aire anuncia un nuevo padecimiento para la tarde. Caerán las plumas de argamasa y se acomodarán a fondo sobre las comisuras del orbe. Y allí estarán los otros pensando con la cavidad íntima del hueso: La distancia al ave. La velocidad de descenso. El peso literario de la pluma.
Arriba estarán los gallinazos reales. Gallinazos peruanos sobre la cúspide de las fábricas. Gallinazos formidables soportando al viento, salpicando nuestros cráneos de su piel chamuscada.
¡Tantos gallinazos peruanos posados sobre las chimeneas de las fábricas! ¡Tantos hombres peruanos cargando con su dolor de negra ave! ¡Tanto fuego por gastarse aún en los fogones! ¡Tanta esperanza por que también los gallinazos se desvanezcan en el aire!