Los gallinazos se han posado sobre las chimeneas de las fábricas. Atente, la tónica del aire anuncia un nuevo padecimiento para la tarde. Caerán las plumas de argamasa y se acomodarán a fondo sobre las comisuras del orbe. Y allí estarán los otros pensando con la cavidad íntima del hueso: La distancia al ave. La velocidad de descenso. El peso literario de la pluma.
Arriba estarán los gallinazos reales. Gallinazos peruanos sobre la cúspide de las fábricas. Gallinazos formidables soportando al viento, salpicando nuestros cráneos de su piel chamuscada.
¡Tantos gallinazos peruanos posados sobre las chimeneas de las fábricas! ¡Tantos hombres peruanos cargando con su dolor de negra ave! ¡Tanto fuego por gastarse aún en los fogones! ¡Tanta esperanza por que también los gallinazos se desvanezcan en el aire!
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