Ahora que todo duerme alrededor y mis manos son dos búhos y
mis pies dos cornisas y mis brazos dos columnas y mi pelo dos pelos y mis dos,
en fin, un solo número, me siento mejor, presto a esperar un mañana.
Ahora que la sombra es el acero y el acero, por tanto,
carece de sombra, me es difícil pensar en el mañana, que por no ser hoy no es
de acero. Porque solo de acero está hecho el hoy, y de ahoras están hechos los
alambres, y de alambres es tejido el acá donde me digo “dos”, “búho” y “sombra”.
O sea que diseño mi pena. O sea que yo decido el material de
mi pena.
Cuando mañana despierte ya todo se habrá ido, mudado de piel
y de lumbre. Mi pena, otrora hecha de
todo, será apenas sustancia de cornisa, mis dos terminaran en tres, mis brazos,
de columnas, a un solo muro, mi acero en fin, será el mañana mismo que por no ser hoy no es de
acero. Mi búho habrá cerrado los ojos.
O sea que yo diseño mi pena. O sea que yo decido el material
de mi pena.
Y habito cuando puedo en ella.
